Fatigado por la pelea, por su afán apetitoso de saborear algo entre sus muelas, se tumbó en la sábana de hierba. La oscuridad de la noche absorbía la luz de infinitas estrellas, quizás galaxias, quizás supernovas. La brisa cálida le soplaba las heridas que sangraban y ardían. De su boca despedía sabor a sangre con un pulso acelerado y desecado. Los pastos de la jungla le acariciaron el hocico y sintió adormecerse en un abismo; sus heridas ya no sangraban, sus patas ya no dolían, volvía a ser el rey de la selva.
El cazador había pasado días sin probar el sabor de la carne, anhelaba recuperar fuerzas. Las estrellas calidecían su piel, deshidratada. Sintió frió, hambre y soledad. Estaba dispuesto a matar. tomó su arma, tratándola como a su reliquia más preciada y se escondió en los pastos. El olor a tierra inundó sus fosas nasales, recordó su verano pasado, cuando aún no se encontraba perdido en la inmensidad de la selva, cuando aún era humano quizás. Secó sus lagrimas con su deshilachada camisa, cuando ya habían llegado a la comisura de su boca. Frotó sus ojos, y sólo así entonces pudo verlo. El pobre animal se encontraba recostado a la orilla del río. intuyó su insuficiencia para defenderse. Mientras se acercaba sus pies cubiertos de lodo resbalaban en la superficie y sus manos temblaban de miedo. Su respiración se agitó lo suficiente para oír en el medio de esa oscura noche los latidos de su corazón. Quizás fue porque ya no pensaba con sensatez, quizás fue porque ya era demasiado viejo para cazar. El animal tumbado pudo oírlo por acercarse lo suficiente. Levantó la mirada. Sintió que no había vivido lo suficiente para morir en ese momento. Y sintió que había provocado suficientes muertes en su momento para no seguir viviendo. Se sintió salvaje, fuera de cualquier valor humano, fuera de cualquier tipo de razonamiento, fuera de sí, dentro de su instinto bestial. Se acercó sabiendo que el mísero animal no podría defenderse ni de una mosca en ese momento. Sus piernas se posicionaron para atacar. Sus garras ya no sentían el barro entre los dedos, su boca ya no sentía el sabor a sangre. Y de pronto el cruce de sus miradas le hizo sentir una punzada. Pudo ver reflejada en el brillo de sus tristes ojos su alma. Sintió como los latidos del lastimado animal se fusionaban con los suyos. Sintió cómo, de alguna manera, estaban sufriendo lo mismo. Dos bestias solitarias cubiertos sólo de luz de una inmensa luna llena. Dos almas dadas por perdidas. Quizás fue la sensibilidad de la noche, quizás fue su fatiga. El animal pudo ver a un asesino, desgarrado, y se apiadó de él. El león miró por última vez al cazador, que todavía en encontraba tumbado en la orilla del río, con aires de superioridad ¡Ay qué desencanto! pensó. Otra vez la pobre raza humana, jugando a ser Dios. Una vez más, probando que hasta el ser más asesino puede ser una débil criatura pidiendo clemencia. El rey de la selva ya estaba a metros del criminal, reflexionando que por esta vez el humano no había llevado su vida hacia adelante, si no que la vida se lo había llevado por delante a él. volvía a sentir una brisa, una pequeña brisa, que acariciaba su melena. Entonces fatigado por la pelea, por su afán apetitoso de saborear algo entre sus muelas, se tumbó en la sábana de hierba.
lunes, 29 de septiembre de 2014
lunes, 25 de febrero de 2013
Fuck you
Me veo a mi misma un año atrás, y quiero decirme "No, no lo hagas... Lo único que vas a conseguir es lastimarte" O simplemente darme una cachetada. Pero en el fondo creo que todo sería igual, si no hubiese sido yo, hubieses sido vos, el que hubiese empezado todo lo que ya estaba empezando.
Leí varios textos (No recuerdo donde) que decían que si algo te hizo feliz, no tendría que haber arrepentimiento, lamentación. Pero, ¿Y si hubo más dolor que sonrisas? No me parece justo,no me parece justo que me duela cuando a vos no.
Hay días que me gusta imaginar que a veces me extrañas. Lo que más me extraña es que siempre volvés. Me gustaría saber por qué lo haces, con que intenciones, que se te pasa en ese momento por la cabeza. Me enoja que vuelvas, y me desespero cuando tardás mucho en hacerlo.
Leí varios textos (No recuerdo donde) que decían que si algo te hizo feliz, no tendría que haber arrepentimiento, lamentación. Pero, ¿Y si hubo más dolor que sonrisas? No me parece justo,no me parece justo que me duela cuando a vos no.
Hay días que me gusta imaginar que a veces me extrañas. Lo que más me extraña es que siempre volvés. Me gustaría saber por qué lo haces, con que intenciones, que se te pasa en ese momento por la cabeza. Me enoja que vuelvas, y me desespero cuando tardás mucho en hacerlo.
martes, 8 de enero de 2013
¿Recuerdas esa
noche que nos conocimos? Yo sí, es una
película que se repite en mi mente. Me sonreíste, nos sonreímos; hablamos como
si nos conociéramos desde pequeños, estábamos ahí, sin que nos importara nada a
nuestro alrededor. Simples conversaciones,
que terminaron en nada, palabras que terminaron en viento. Siendo sincera, te
extraño todos los días un poco, incluso hasta el día de hoy.
01/01/2012 – 01/01/2013
"La razón por la cual ya no te hablo, es porque trato de convencerme de que si tuvieras ganas de hablarme, ya lo hubieras hecho."
"La razón por la cual ya no te hablo, es porque trato de convencerme de que si tuvieras ganas de hablarme, ya lo hubieras hecho."
jueves, 3 de enero de 2013
viernes, 28 de diciembre de 2012
Creo que aun tal vez piensas en mi; creo poder captarlo. Creo que al fin nada tiene fin, creo desesperado. Creo que morir es una sensación, creo que vivir podría serlo pero es algo mucho más real. Creo que salí a ver un poco el sol, creo que te ví bailando Beatles en alguna vieja casa del lugar.
Me acuerdo que abrí la puerta y eras vos, después me perdí mirándote desnudo y te reías de mi cara de maldad ; entonces sentí la cima del amor. Y si me caí no importa porque todo todo todo todo esto es de los dos. No quiero nada que nos haga mal. Yo creo, yo creo y con eso basta.
Creo que aún tal vez piensas en mi; creo poder captarlo.
Fito Paez - Creo.
jueves, 6 de diciembre de 2012
No poder hablar con nadie de lo que sentís ¿Nunca te pasó?
Hoy siento que no tengo a nadie a quién contarle mis problemas.Resulta que cada vez que necesito contarle los
líos que tengo en la cabeza a las personas más cercanas, éstas parecen volverse
ciegas/sordas. O peor aún, comparan sus problemas con los míos para terminar
hablando de los suyos. Y ahí me encuentro una vez más, dándole consejos a
alguien, patético ¿No?
Quiero creer que fue así como me volví cada
vez más cerrada.Llegado el punto al que empecé a no demostrarme triste, convenciéndome a mi misma de que la gente
está muy ocupada con sus problemas como para escuchar los míos. Empecé a fingir
el “estoy bien” con una sonrisa de oreja a oreja.Fingirme a mi misma estar bien, no es nada saludable.
Acumular gotas de ira, para que luego se desate una gran tormenta. Esas tormentas que después te etiquetan de bipolar “estará loca, o agobiada, no sé”, esas tormentas que te hacen dar cuenta a veces, lo solos que estamos en el mundo.
Acumular gotas de ira, para que luego se desate una gran tormenta. Esas tormentas que después te etiquetan de bipolar “estará loca, o agobiada, no sé”, esas tormentas que te hacen dar cuenta a veces, lo solos que estamos en el mundo.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
viernes, 23 de noviembre de 2012
Strange
Es extraño, como dejaste de amarmeComo dejaste de necesitarmeCuándo ella llegó.Oh, ¡Qué extraño!Extraño, has cambiado como la noche y el díaSólo te levantaste y te alejasteCuando ella llegó…Supongo que yo era sólo tu títere,Se celebró en una cadena.Es que pensé que realmente me amóPero mira que pensamientos puede traer.
Strage -Patsy Cline
lunes, 19 de noviembre de 2012
Poder decir adiós; Es crecer
-Suerte –Dijo con esperanzas.
-Gracias, gracias por todo.
Caminé hacia el avión, respiré hondo. Una brisa fresca se sintió en todo el ambiente. Mi asiento era por suerte, del lado de la ventanilla. Solía desmayarme si esto no era así. Miré a través de ella toda la ciudad, llena de pequeñas lucesitas… Contemplé el cielo, realmente estaba bien. Ese escenario, aquel momento, el tiempo, describía como me sentía. Cerré los ojos y dejé que mi corazón hablara.
“Adiós -Susurré para mis adentros- Realmente te estoy dejando libre ahora; te deseo lo mejor, se feliz, se muy feliz.” Y sonreía, yo sonreía. Estaba diciéndole adiós, estaba renunciando a él. Estaba dejándolo libre; estaba aceptando todo.
Pero quería ser feliz yo, merecía serlo, inclusive sin él. Y en aquel momento comprendí todo. Yo era feliz y sonreía de nuevo.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Ya no se bien que decir, ya no se más que hacer
Hay días en los que necesito llorar. Porque me enojo, no sé con quién, no sé con qué. Esos días siempre tienen algo en común; Irme lejos, escapar ¿De qué? No tengo idea. Y se me vienen tantas cosas a la cabeza esos días, cuando me siento a desahogarme en el blog, tengo tanto para escribir y a la vez nada. Podría ponerme a escribir sobre la vida, sobre el amor, no sé, sobre lo cansada que estoy y las ganas que tengo de que empiecen las vacaciones de verano o sobre las buenas y malas decisiones que suelo tomar. Y tendría dos mil millones de palabras volcadas en diez minutos. Pero no, en estos días así, es donde más me cuesta expresarme –Más de lo común- Y bueno, ahí es cuando me encuentro sentada frente a la pantalla en blanco esperando que de un golpe venga la inspiración.
-Pero,
¿Por qué estás mal entonces? –Me cuestionó con un tono de preocupación o quizás
de curiosidad, nuevamente-
-No
sé, ¿Viste esos días que tenes un bajón tremendo y no sabes cuál es la razón? –Lo
miré aunque no esperaba una respuesta, él siempre había sido de esos chicos que
nunca sufrían por nada- Bueno así.
Tal
vez en el fondo si sabía cuál era la razón; creo que en el fondo, todos sabemos
por qué estamos pasando por un mal momento. La razón era simplemente una
persona, un muchacho al que al parecer, no le importaba mucho mi existencia.
Y eso me enojaba, no por el hecho de que no me
quiera, sino que, me hería sin fundamentos. No tenía necesidad alguna de
aparecer, ilusionarme, y luego desaparecer como si nada. Y reaparecer cuando se
le daba la gana, y nunca pude comprender la razón por la que siempre volvía, y
menos la razón por la que se iba. “Si no me querés, no aparezcas” Total, por lo
visto vos podes vivir sin mí, y si no me la harías difícil, yo también puedo
vivir sin vos.
Supongo que en el mundo hay gente así, que
vive para ilusionar y desilusionar a las personas. Debe ser karma, o suerte
para mi desgracia, no lo sé. También supongo que lo hará con todas. Lo peor es
no poder decirle nada, porque en realidad; No
somos nada. Y la verdad, no sé que pensar, porque si yo no le daría
prioridad de reaparecer, las cosas serían diferentes. Es como un error que se
repite en mi vida, y por más experiencia que tenga, no logro tomar la decisión
correcta. Y creo saber por qué, porque en el fondo, las pocas veces que nos
vemos, los abrazos y las miradas, son de verdad y son muy particulares. Por eso
no entiendo, no te entiendo. Ojalá alguna vez entienda por qué sos así, tan
distante.
La música une fronteras, une almas.
“Quiero darle las gracias; a todos esos artistas que alguna
vez se sentaron a componer esa música que hoy me salva, esa música que inspira,
que te hace sentir un poco mejor, que te ayuda a comprender tantas cosas, que a
veces te muestra que no sos el único que pasa por problemas, y que te
identifica, aunque por ahí no compusieron con el propósito de ayudar, sé que no
soy la única que quisiera agradecerles una vida entera”
viernes, 9 de noviembre de 2012
En mi mente, soy libre.
Todo comenzó una mañana
en el que nuestro profesor de psicología nos propuso la idea, o más bien, nos dio
la tarea de definir quiénes éramos realmente. ¿Quién soy? ¿Qué somos? Me estuve preguntando
todo el camino hacia mi casa; como suele pasar, esas simples preguntas sembraron
más dudas, y así crecían más preguntas dentro de mi cabeza ¿Por qué estamos acá?
¿Cuál es nuestro propósito en este mundo?
En los últimos meses
trate de descubrir quién era. El doctor es una persona dedicada a salvar
personas, se podrían llamar ¿Héroes? Por así decir, al igual que los bomberos. Después
están las maestras, que se ocupan de enseñarnos desde muy chicos, personas con
mucha paciencia, por cierto. Artistas, músicos, que nos ayudan a entender, que
nos sacan unos minutos de la realidad, que nos elevan a otra dimensión. El de
la basura, que se ocupa de que la ciudad permanezca limpia, todos los
miércoles, o los jueves. Tampoco faltan los que están para problemas, los “Malos”
pero… ¿Malos? Yo creo que todos tenemos nuestro lado malo, en algunos se nota
más, en otros menos. No voy a negar que hay personas que estén de más en este
mundo, pero tampoco juzgarlas. También hay madres, que son capaces de hacer más
de diez cosas a la vez, sin olvidarse de respirar. Hay madres que nacen madres,
sin aun serlo. Hay amigos, enemigos, padres, hermanos. Pero yo… Yo ¿Qué soy? Y
no hablo de etiquetas; ni de linda, ni de fea, ni de flaca, ni de malhumorada,
ni de loca, ni de gorda. No, es algo que va más profundo, más adentro, en el
alma. Todos poseemos un alma, algo particular, diferente, único. Todos somos
individuos diferentes, ninguna persona es comparable con la otra. El alma se
concede en el momento en el que empieza a latir nuestro corazón, en el vientre
de nuestra mamá. Creamos un sonido, ajeno al resto de las personas, algo que solo
nosotros mismos podemos crear. Esa alma significa que tenemos una vida, que nos
pertenece, eso nos da algo de poder. Poder decir, tengo mi vida, y es mía, y con
ella hago lo que quiero ¿No?... Si, algo así, pero no. Al nacer, al
experimentar nuestras primeras sensaciones, aprender a llorar para avisar que
tenemos hambre, sueño, disgusto, y demás, nos ayuda a comprender, que
necesitamos del otro. Y después a los años, aprendemos el sí, el no, el bueno,
el malo, lo que está bien, lo que está mal, lo que nos gusta, lo que no nos
gusta, lo que somos capaces de hacer, y lo que por ahí, todavía no podemos. Nos
vamos relacionando con gente, y aprendemos a vivir. Y después todos caemos en
una rutina, dentro de un sistema manejado por unos pocos. Tenemos límites,
derechos y leyes que cumplir. Y así vivimos.
Y con el tiempo cada uno elige, cada uno
construye su propio pensamiento, sus propios gustos, hasta elige su propia religión
(Por lo menos en su mente). Y así transcurre todo; pasamos por momentos
felices, tristes, feos, malos, lindos, emocionantes, traumantes, hasta momentos
sin sentido e innecesarios, o momentos en los que decimos ¿Por qué me tiene que
estar pasando esto a mi? ¿Con qué fin? Y ahí tenemos que entender, que aveces,
las cosas pasan, sin razón, y hay que bancarlas, afrontarlas. O decir, ¿Por qué
a mi me tocó vivir así, mientras que fulanito vive como un rey? O viceversa. Y
aceptar, la familia, el lugar, la situación económica, y la época en la que nos
toco vivir, porque sí, porque no va a haber un milagro que nos cambie la vida en
dos segundos. También aceptarse a unos mismos, y no decir; ¿Por qué yo no puedo
tener la cintura de esa mina? ¿Por qué tuve que tener los pelos rizados si me
encanta el pelo lacio? Cada uno tiene algo que es un poco difícil de explicar,
una particularidad. Quererse, porque si no te querés no te quiere nadie, y es
así. Aceptar que hay y va a haber momentos, en los que vamos a tener que estar
completamente solos ¿Y? vamos a tener que empezar a querernos, queramos o no.
Y principalmente, querer a la vida. Aunque
muchas veces nos decimos “Me quiero morir, no aguanto más, mi vida es una
mierda” Pero hay que quererla, porque nacimos, y nacimos para vivir. Luego se
verá ¿No? Tratar de construir nuestra vida como podemos. Equivocarnos,
aprender, remarla, pelear por lo que queremos; por lo que verdaderamente
queremos y nos importa, no por boludeces, dibujar, crear, imaginar, desahogarse
–Como yo, con este humilde texto- amar, odiar. Porque sí, porque somos libres.
Dentro de nuestras mentes somos capaces y libres frente a cualquier cosa. Cualquier
problema, cualquier dificultad, cualquier sueño o meta, en nuestra mente, es afrontable,
es real.
Por eso; ¿Qué soy? A veces no deberíamos
preguntarnos que somos, deberíamos preguntarnos ¿Qué quiero ser? Yo quiero ser
libre, por lo menos en mi mente. ¿Vos, que querés ser?
domingo, 7 de octubre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
No soy la clase de tonto que se va a sentar y cantarte sobre las estrellas, chica. Pero anoche mire hacia la parte más oscura del cielo y se habían ocultado; algo en tu magnetismo debió incomodarlas obligándolas a desaparecer precipitadamente. He estado buscando del fondo hasta la cima un paisaje similar al que vi cuando tus dedos atenuaban las luces, como si estarías acostumbrada a que te digan que eres un problema. Y pasé toda la noche atrapado en el rompecabezas.
Nadie de los que pregunté supo decirme cómo es que él se convirtió en el único al que te rendiste. Cada hombre que no quiso ser llevado a la otra habitación estaba fingiendo.
Pero algo de tu magnetismo no la hizo caer a las manos de quien lo estaba sujetando.
Traté de nada a la orilla pero mis pies quedaron atrapados en el medio. Y creí haber visto la luz, pero no, estaba atrapado en el rompecabezas.
Todo va a estar bien. Mantente optimista. Si hay nubes oscuras que vienen, van a irse de nuevo. Siempre lo hacen. El mundo es redondo, todo es redondo. El mayor invento de todos los tiempos, la rueda, es redonda. Las cosas pasan, nada permanece igual para siempre. No importa cuán grande montón de mierda haya llegado a usted -Ya sea en las drogas, problemas financieros, relaciones jodidas- Se le superará. Desaparecerá al igual que el clima. El sol es redondo, también lo es el planeta en que vivimos, al igual que los anillos de matrimonio y nuestros ojos a través de los cuales vemos el mundo.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Love is a laserquest
¿Aun te sientes más joven de lo que pensaste que serías ahora? ¿O ya has empezado a sentirte viejo? No te preocupes, estoy segura de que sigues rompiendo corazones con la eficiencia que solo la juventud lo puede hacer. ¿Y aun piensas que el amor es una búsqueda láser? ¿O te lo tomas todo mas en serio? He tratado de preguntarte esto en algunos sueños que tuve pero tu siempre estas ocupado, siendo irreal. ¿Te miras en el espejo para recordarte que estás ahí? ¿O de ello se encargan los besos de buenas noches de alguien? Bueno, no estoy siendo honesta, fingía que solo fuiste un amante más.
Ahora no puedo pensar en el aire sin pensar en vos, dudo que eso te sorprenda. Y no puedo pensar en nada con que soñar, no puedo encontrar un lugar donde ocultarme y cuando estoy colgada de ello con las ojeras bajo mis ojos me convenzo a mi misma que necesito otro; por un minuto se hace más fácil fingir que sólo fuiste un amante más.
Cuando este con una pipa y pantuflas en una mecedora cantando tonterías sobre el verano habré encontrado un método mejor para fingir que solo fuiste un amante más...
martes, 14 de agosto de 2012
Pasajeros
Por las noches, la veía tomar el asiento de enfrente. Mis ojos la observaban detenidamente, apreciando su singularidad. Ojos almendrados, cabello rizado y pecas; pequeñas pecas desparramadas por todas sus facciones.
La rareza de su mirada, que parecía perderse fuera de la ventanilla, mantenía mi pulso aligerado y mi aliento incompleto.
Me cuestioné el porqué de mi persuasión por aquella joven, tal vez solo era una obsesión más, como la que tenía con el chocolate y las mentas. Disfrutaba su compañía, aunque era casi imaginada. Me sentía completado, y sólo podía dar un suspiro de alivio cuando ella se situaba frente de mí, dejándome casi atónito. Sus dos ojos; esos ojos, que daban tranquilidad, resguardo, y seguridad cuando uno los observaba con delicadeza, parecían posarse en mí de vez en cuando, iluminando casi todo el lugar.
“Quizás deba hablarle” me decía a mi mismo; pero solo eran pobre ideas que no terminaban de realizarse en mi mente…
Hasta que dejé llevarme por la marea, y comencé a tomar un lugar a su lado; pasábamos noches enteras conversando, y comiendo chocolate.
Puedo asegurar, que el sonido agudo de su risa, era la armonía más hermosa, que jamás escuché.
Me cuestioné el porqué de mi persuasión por aquella joven, tal vez solo era una obsesión más, como la que tenía con el chocolate y las mentas. Disfrutaba su compañía, aunque era casi imaginada. Me sentía completado, y sólo podía dar un suspiro de alivio cuando ella se situaba frente de mí, dejándome casi atónito. Sus dos ojos; esos ojos, que daban tranquilidad, resguardo, y seguridad cuando uno los observaba con delicadeza, parecían posarse en mí de vez en cuando, iluminando casi todo el lugar.
“Quizás deba hablarle” me decía a mi mismo; pero solo eran pobre ideas que no terminaban de realizarse en mi mente…
Hasta que dejé llevarme por la marea, y comencé a tomar un lugar a su lado; pasábamos noches enteras conversando, y comiendo chocolate.
Puedo asegurar, que el sonido agudo de su risa, era la armonía más hermosa, que jamás escuché.
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